Cuatro años después de los acontecimientos de Warcraft III: The Frozen Throne, los pueblos de Azeroth intentan reconstruir un mundo marcado por la guerra. La frágil paz entre la Alianza y la Horda comienza a desmoronarse mientras resurgen antiguas rivalidades y aparecen nuevas amenazas en Kalimdor y los Reinos del Este.
El jugador crea un héroe perteneciente a una de las dos facciones enfrentadas y explora un mundo persistente compartido con miles de aventureros. Al completar misiones, combatir criaturas hostiles, descubrir nuevos territorios y desarrollar su clase y sus profesiones, se verá involucrado progresivamente en los conflictos que amenazan Azeroth.
La experiencia combina progresión de personaje, exploración y contenido cooperativo para grupos con enfrentamientos competitivos entre jugadores. El lanzamiento original estableció el mundo y los sistemas sobre los que se construirían las expansiones posteriores, pero todavía no incluía las regiones, razas, clases ni historias incorporadas por estas.